Que me llamas cateto... ¡¡No
me importa!! Que me llamas rústico... ¡¡Tampoco!! Que me miras de medio lado y
me dices: “¡¡Que te como!!” Ahí ya empiezo
a mosquearme un poquito.
Pero mire usted que pinta,
pero mire usted que pan. Si esto con un chorrito de aceite de oliva, unas
lonchitas de jamón y un buen vino… y no hay nada más lujoso que
lo supere (los vegetarianos, sustituyan el jamón :)) Además aseguro, después de
hacer este pan una sola vez, si como lo oyen, una sola vez, quedas enganchado.
Nunca más irás a la panadería a por pan. Y la receta, más fácil que respirar.